Cuántas veces don Bosco deseó venir a Roma para abrir una casa salesiana. Desde el primer viaje de 1858 su objetivo era estar presente en la Ciudad Eterna con una presencia educativa. Vino a Roma veinte veces y solo en el último viaje de 1887 logró realizar su sueño abriendo la casa del Sagrado Corazón en Castro Pretorio.
La Obra Salesiana está situada en el barrio Esquilino. No podía faltar un Templo, que fuera también parroquia. El nombre de la Iglesia es voluntad de León XIII: al Corazón de Jesús.
Hoy la casa del Sagrado Corazón está completamente renovada para responder a las exigencias de la Sede Central de los Salesianos. La Obra nace como Parroquia para la difusión de la devoción al Sagrado Corazón
"¡Cuida tus alas!", decía San Agustín a los jóvenes. En obvia alusión a sus deseos de volar alto, de volar lejos, de volar con prisa. Hoy Jesús parece decirnos: "¡Cuida tu corazón!". Porque el corazón, en sentido bíblico, constituye las alas del espíritu.
Ahí, en tu corazón, decides si levantas el vuelo o te quedas en tierra; si vuelas con rumbo o vas a la deriva del viento; si vuelas alto o bajo; si vuelas lejos o te quedas revolando sobre restos putrefactos.
Para la Biblia, el corazón es la sede no solo de los sentimientos y afectos, de los sueños y proyectos, sino también de las grandes decisiones morales.
En el Evangelio de hoy, Jesús insiste, particularmente, en el corazón como centro de la moralidad del ser humano.
El pasado viernes 30 de mayo, en la Sala Sinodal del Palacio Arzobispal de Lima (Perú), se realizó la ceremonia de clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización del Siervo de Dios Luigi Bolla. Este proceso se inició el 27 de septiembre de 2021 con el análisis de documentos, escritos y
En Pentecostés, el Espíritu rompe el miedo y la cerrazón de los discípulos: puertas cerradas, corazones bloqueados, temor al diferente… Y, de pronto, irrumpe como viento fuerte y fuego, derribando muros y encendiendo corazones. El Espíritu Santo nos impulsa a salir, a comunicar, a amar. Transforma a aquellos hombres temerosos en misioneros audaces. Su mensaje
Tiene muchos nombres. Es fuente de Vida, es Espíritu de verdad, Defensor, Consolador. Reparte sus dones sobre nosotros, cuando y como quiere. Y así, nos da sabiduría, temor de Dios, entendimiento, consejo, piedad, fortaleza, ciencia. Es presencia discreta. Está sin imponerse. Nos habita, pero no nos invade. Es el modo en que Dios se hace presente hoy en nuestro mundo, en esta etapa de la historia de la salvación. Desde Pentecostés, creemos que inspira a la Iglesia para que busque y acoja la voluntad de Dios.
Es todo esto, que es común, y compartimos los creyentes cuando proclamamos nuestra fe. Y es también todo lo que uno, íntimamente, va llegando a comprender. Es la fuerza que, a veces, cuando ya no puedes más, te ayuda a seguir adelante.
Muchos siguen pensando lo mismo, pero cada vez son más los que ven los efectos secundarios negativos del uso excesivo de los smartphones. Los teléfonos inteligentes son extremadamente adictivos y es difícil dejarlos de lado durante más de unos segundos.
Muchos de nosotros no podemos ir a ninguna parte sin él. Desde un punto de vista espiritual, ¿es pecado ser adicto al smartphone?
«Debemos guardarnos del exceso, ya sea en el tiempo que le dedicamos o en el precio que pagamos por él. Porque si uno pasa demasiado tiempo en ello, ya no es una recreación, sino una ocupación; uno no relaja ni la mente ni el cuerpo, y por el contrario uno aturde y abruma a ambos».










