Hoy, al acercarnos al final del año litúrgico, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre el fin de los tiempos, un tema que puede parecernos desconcertante, pero que es fundamental para nuestra fe cristiana.
¿Vivimos con esperanza?
Jesús nos habla en el Evangelio de acontecimientos que suenan apocalípticos. Sin embargo, en medio de estas imágenes, nos da una promesa llena de esperanza. Nos asegura que Él vendrá con poder y majestad.
Es natural, en medio de este mundo lleno de preocupaciones, apegos y angustias, que olvidemos preparar nuestro “viaje a los brazos del Padre.” Nos afanamos tanto en las ocupaciones de cada día, sin pensar en esa gran realidad: todos tenemos un boleto de regreso a Dios.
La esperanza cristiana no es, como decía Fromm, una “envoltura para la resignación.” “La verdadera esperanza – dice el Papa Francisco – no es ilusoria ni pasiva; es activa y concreta, y nos impulsa a construir un futuro de paz y justicia”
¿Cómo podemos vivir en esa esperanza sin miedo al final?
Orando y confiando en Dios
Escuchando y meditando la Palabra de Dios.
Viviendo el presente con gratitud y alegría.
Sirviendo a los demás con amor.
Participando en los sacramentos.
Aceptando la cruz con fe.
Cultivando la paciencia y el optimismo.
Manteniendo la mirada en la vida eterna.
“No dejen que nadie les robe la esperanza – nos dice el Papa – Solo Cristo resucitado puede sostenernos en el camino, incluso en los momentos más difíciles.”
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