En el Aula Magna de la Pontificia Universidad Gregoriana se realizó una conferencia dedicada a Santa Rosa de Lima, la primera santa canonizada nacida en el Nuevo Mundo. El encuentro fue presentado por el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, quien expresó su deseo de que el testimonio de la santa limeña impulse un renovado dinamismo misionero. Entre los expositores destacó el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima, quien subrayó la profundidad de su teología espiritual, centrada en la vida interior.
Edoardo Giribaldi / Renato Martínez – Roma
“Un lirio entre espinas”, una sonrisa “siempre joven”, más testigo que maestra: así fue evocada Santa Rosa de Lima (1586-1617), cuya vida reflejó un compromiso ético expresado incluso en signos concretos, como la cadena que llevaba en solidaridad con indígenas y esclavos. Su mística, en diálogo constante con las tensiones sociales y culturales de su tiempo, atraviesa los siglos y sigue respondiendo a los desafíos actuales. Desde Lima, su figura se abrió a un mundo “siempre nuevo”, no solo al Nuevo Mundo. Estos rasgos marcaron la conferencia celebrada en Roma el 27 de enero, organizada por la Embajada del Perú ante la Santa Sede con el apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
El acto fue inaugurado por el cardenal Tagle y contó con saludos institucionales de la hermana Raffaella Petrini, presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano; monseñor Carlos Enrique García Camader, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana; el padre Mark Andrew Lewis, rector de la Pontificia Universidad Gregoriana; Julio del Valle Ballón, rector de la PUCP; y el padre Marek Inglot, presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas. Participaron como ponentes el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio; el profesor emérito Martín María Morales; Pierantonio Piatti, secretario del Comité Pontificio de Ciencias Históricas; y Stephen Malcolm Hart, del University College de Londres. La clausura estuvo a cargo del embajador del Perú ante la Santa Sede, Jorge Ponce San Román.
Durante su intervención, el cardenal Tagle recordó la proyección universal de Santa Rosa, patrona del Perú y, en su tiempo, de los territorios del imperio español, incluidas Filipinas. Subrayó cómo su figura se convirtió en modelo y refugio espiritual para generaciones, hasta el punto de ser considerada una “misionera perpetua” desde su canonización en 1671. De ahí su esperanza de que la conferencia siembre las bases de un nuevo impulso misionero, especialmente para una generación que se deja guiar más por testimonios que por discursos.
En los saludos institucionales, la hermana Petrini describió a Santa Rosa como una santa “siempre joven”, capaz de suscitar cercanía y simpatía, cuyo ejemplo se difundió en el tiempo y el espacio. Recordó además la próxima inauguración de una estatua y un mosaico mariano en los Jardines Vaticanos, obras elaboradas con materiales provenientes de Huancayo, que representan una experiencia mística de la santa y condensan el simbolismo de su camino espiritual.
Monseñor García Camader, mediante un mensaje en video, destacó el papel de Santa Rosa en la historia de la Iglesia y su patronazgo sobre América Latina, deseando que su búsqueda de la verdad siga unida a la caridad y al servicio. El padre Lewis, por su parte, relacionó la figura de la santa con el magisterio del Papa Francisco, quien la describió como “un lirio entre espinas” y recordó su amor por la creación y su cercanía al trabajo cotidiano.
Desde la PUCP, Julio del Valle Ballón invitó a releer la vida de Santa Rosa como una luz para los desafíos actuales: una fe que no se encierra en sí misma, sino que se abre a los más frágiles y a la acción de Dios en la historia. El padre Inglot y Pierantonio Piatti resaltaron también la riqueza espiritual del Perú y expresaron el deseo de que Santa Rosa continúe inspirando el servicio generoso de la comunidad académica y eclesial.
En su ponencia, el cardenal Castillo Mattasoglio profundizó en la espiritualidad de Rosa, una laica cuya vida interior transformó el trabajo diario en experiencia de gracia. Señaló que, cuando la gracia se entiende como logro personal y no como don, se pierde su verdadero sentido. Recordó además el gesto simbólico de la cadena que llevaba la santa, signo de un misticismo atento al sufrimiento, al trabajo forzado y a las enfermedades de su tiempo.
El profesor Morales destacó cómo la biografía de Santa Rosa amplió la comprensión de la santidad más allá de los modelos monásticos o clericales, mostrando una vivencia cristiana intensa, con radicalidad espiritual y compromiso ético, en diálogo con la sociedad y la cultura de su época. Piatti, por su parte, subrayó la dimensión ascética y mística de la santa, vinculándola a la tradición dominicana y a figuras como santa Catalina de Siena y la beata Colomba de Rieti.
Finalmente, el profesor Hart repasó los milagros atribuidos a Santa Rosa en el proceso de canonización, destacando el rigor con el que fueron evaluados y recordando que su intercesión fue reconocida no solo en el Perú, sino también en otras regiones, como el sur de Italia.
Al cerrar la conferencia, el embajador Ponce San Román agradeció a las instituciones y participantes, y recordó la proyección del documental Una rosa para el mundo, subrayando la fuerza del testimonio de una santa cuya influencia fue tan grande que, incluso antes de la era digital, movilizó a gran parte de la población limeña en torno a su figura.
Santa Rosa, primera santa canonizada
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