Señor, mi Dios,
que en amor me llamas,
abre mis ojos, renueva mi ser,
cambia mi alma dormida y cerrada,
hazla fecunda en tu querer.
Señor, mi Dios,
tantas veces me alejo y tropiezo,
tantas veces olvido tu voz,
pero tu gracia me busca y me espera,
paciente y fiel es tu inmenso amor.
Dame, Señor,
un corazón nuevo,
que dé buen fruto y florezca en ti,
que no retarde su entrega y respuesta,
y en tu camino aprenda a vivir.
Oh, Padre Santo,
me rindo en tus manos,
transfórmame hoy,
quiero ser digno de estar en tu viña,
y ser testigo de tu compasión.
Amén